CHINA EJECUTA A UN MONJE TIBETANO


China ejecutó hace unos dias al monje tibetano Lobsang Thondup, después de confirmar su condena a muerte por su presunta implicación en una serie de atentados cometidos en la provincia de Sichuan. También fue confirmada la pena de muerte contra el Ven. Tulku Tenzin Delek Rinpoche, aunque el aplazamiento a dos años para su ejecución hace suponer que será conmutada su pena a cadena perpetua. Los dos fueron condenados a muerte el pasado 2 de diciembre de 2002, Lobsang Dhondup por los cargos de separatismo, terrorismo y posesión ilegal de armas y el Ven. Tenzin Delek por incitación al separatismo y organización de atentados.

Según un el responsable del Tribunal de Ganzi (Tíbet), Thondup de 28 años de edad, fue ejecutado ayer mismo, inmediatamente después de la confirmación de su sentencia. Las acusaciones principales e su contra eran el atentado con bomba perpetrado en octubre de 2001 frente a un edificio de oficinas de la Policía de Garze (Sichuan), que se saldó con un muerto y una acción similar el pasado abril contra un centro comercial de Chengdu. Además el Tribunal consideró a ambos culpables de propaganda independentista mediante la distribución de panfletos y de haber dañado “la unidad étnica del país desde finales del 2000”. Asimismo aseguró que los dos acusados confesaron sus delitos, aunque este extremo ha sido desmentido por organizaciones para la defensa de los Derechos Humanos como Tíbet Information Network con sede en Londres. La semana pasada, la emisora Radio Free Asia aseguró estar en posesión de una cinta presuntamente grabada en prisión en la que el Ven. Delek Rinpoché reiteraba su inocencia.

Detención en el Monasterio

El ven. Tenzin Delek fue detenido el 7 de abril del 2002 durante una operación nocturna de la policía en el monasterio de Jamyang Chokorling, cuatro días después de la explosión de la plaza central de Chengdu. Las autoridades habían intentado detener al Ven. Tenzin Delek por lo menos en dos ocasiones antes en 1998 y 2000. en ambos casos fue protegido por la población local, ya que había actuado en numerosas ocasiones como mediador en numerosos conflictos entre los tibetanos y los nuevos colonos chinos. Tras el arresto, el escritor chino Wang Lixiong aseguró que las autoridades chinas lanzaron una campaña de intimidación entre la población local, amenazando con acusar de complicidad a quienes expresaran su apoyo a los detenidos. Wang y otros 23 intelectuales chinos enviaron una carta a la Asamblea Popular (Parlamento) reclamando la revisión del juicio. Organizaciones como Amnistía Internacional también denunciaron la falta de garantía durante el juicio en el que el gobierno no permitió la intervención de dos conocidos abogados chinos.

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