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EL PERIÓDICO: Lobsang Sangay: «España actuó con doble rasero con el Tíbet»

EL PERIÓDICO: Lobsang Sangay: «España actuó con doble rasero con el Tíbet»

ENTREVISTA CON EL PRIMER MINISTRO DEL TÍBET

"Si acaba la represión contra los tibetanos, no buscaremos la secesión de China"

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MARTÍ BENACH / BARCELONA

MIÉRCOLES, 29 DE OCTUBRE DEL 2014

Relajado 8 Lobsang Sangay, en un hotel de Barcelona.

Lobsang Sangay (Darjeeling, 1968), primer ministro del Gobierno del Tíbet en el exilio y sucesor político del dalái lama desde el 2011, nació en un asentamiento de refugiados de la India. Obtuvo una beca Fulbright y se doctoró en Derecho en Harvard (EEUU). Fue el primer tibetano que lo logró. En junio lanzó una campaña con el objetivo de promover la reapertura del diálogo con China. Hace unos días estuvo en Barcelona.

-Su Gobierno no persigue la independencia del Tíbet, sino una autonomía «genuina».Nuestra propuesta se sitúa a medio camino entre la represión y la separación. Si acaba la represión contra los tibetanos, no buscaremos la secesión de China. La vía intermedia es una autonomía genuina para los tibetanos dentrol de China que satisfaga tanto las aspiraciones del Tíbet como las condiciones de China, que niega la separación de la madre patria.

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-¿Piden una autonomía al estilo occidental?-Sí, por supuesto. Nuestro memorando para la autonomía genuina detalla las 11 competencias que consideramos necesidades básicas de los tibetanos. Si las implementamos, tendremos una autonomía genuina. El Gobierno chino dice que ya existe una Región Autónoma Tibetana, prefecturas autónomas y condados autónomos. A todo le llaman autónomo, pero no es así.

-¿Por qué no ha habido ningún diálogo político con China desde el 2010?-Entre el 2002 y el 2010 hubo nueve rondas de contactos entre emisarios del dalái lama y representantes chinos, pero el Gobierno chino mantuvo su línea dura y no afrontó la cuestión. Se acercaba un cambio de liderazgo, y coincidió con fuertes protestas en el Tíbet en el 2007 y el 2008. Todo influyó en que el diálogo terminara en enero del 2010. El Gobierno chino, simplemente, no supo cómo enfocar la cuestión tibetana y cómo transformar las políticas represivas en otras más flexibles. Desde el exterior, seguimos dispuestos al diálogo, cuando sea y donde sea.

-En los últimos años se han producido más de 130 autoinmolaciones de tibetanos. ¿Qué efecto ha tenido esta dramática protesta?-Entre los dirigentes chinos ha generado un cierto nerviosismo, y en declaraciones públicas y contactos privados me acusaron de estar detrás de estos actos. La comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos, sin embargo, entendieron como nosotros que se trata de una protesta contra la ocupación del Tíbet y la represión de los tibetanos.

-¿Qué le pareció la reforma de la ley de justicia universal promovida por el Gobierno español para cerrar los casos por genocidio contra el expresidente Hu Jintao y otros dirigentes chinos?-Del modo en que se hizo, teniendo España una ley como esta, me pareció una actuación política de doble rasero, y bastante decepcionante. Fue un acto más político que humanitario, y casi una interferencia del sistema político en la independencia judicial.

-Hace un año, la imputación de Hu en España trajo esperanza a la comunidad tibetana.-Lanzó un mensaje de que hay personas y países que creen en la justicia, al menos simbólicamente. En realidad, no creo que nadie pensara que un exjefe de Estado chino podía ser juzgado fuera de su país. Eso es prácticamente imposible, entre otras cosas porque no suelen viajar al extranjero cuando se retiran. Lo que esperaban los tibetanos era que la justicia reconociera su sufrimiento y sus derechos, y este mensaje simbólico sí se envió y dio esperanzas dentro y fuera del Tibet.

 

Data noticia: 
Dimecres, 29 Octubre, 2014
Tipus: 
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