El activista chino ciego descansa en Nueva York con su familia

EL PAÍS. INTERNACIONAL

El disidente Chen Guangcheng, a su llegada a Nueva York. / M. ANTONOV (AFP)

Eva Sáiz – Washington. El activista chino ciego Chen Guangcheng ya se encuentra en Nueva York. Él, su mujer y sus dos hijos han aterrizado en el aeropuerto internacional Liberty de Newark pasadas las seis de la tarde del sábado (medianoche, hora peninsular). El abogado concluye así no solo su particular odisea -que comenzó en vísperas de la llegada de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, a China, al escapar de su propia casa, en la que estaba confinado, y viajar oculto en un coche hasta la Embajada norteamericana en Pekín-, sino un conflicto diplomático que ha tensado las relaciones entre EE UU y el país asiático.

Apoyado en una muleta, Guangcheng se dirigió a los periodistas y a los curiosos para agrader los esfuerzos de la Embajada estadounidense y del Gobierno chino, a cuyos oficiales agradeció “la calma” con la que han abordado la situación. “Espero que se incrementen sus esfuerzos aperturistas y puedan ganarse el respeto de los ciudadanos”.

China ha autorizado su salida alegando que es libre para completar su formación en el extranjero, como cualquier otro ciudadano

Chen ha sido invitado por la Universidad de Nueva York para estudiar Derecho. El Gobierno de China ha autorizado su salida del país alegando que éste es libre para completar su formación en el extranjero, como cualquier otro ciudadano. Esta decisión llega después de semanas de arduas negociaciones entre Pekín y Washington, que la propia Administración Obama ha querido destacar este mismo sábado, tras confirmarse que el activista estaba camino de Estados Unidos. “Expresamos nuestro aprecio por la forma en la que hemos sido capaces de resolver este incidente, además de apoyar al señor Chen en su deseo de estudiar en EE UU y perseguir sus metas”, decía la nota que la portavoz del Departamento de Estado ha enviado vía Twitter.

Jerome A. Cohen, experto en Derecho chino de la Universidad de Nueva York y principal artífice de que Chen pueda estudiar en esa ciudad, ha mostrado también su satisfacción al conocer que el activista había abandonado China. La propia universidad se ha encargado de facilitar un alojamiento para el abogado y su familia.en una torre de apartamentos cercana a la facultad de Derecho a la que aquél asistirá.

En un principio, Chen no tenía previsto desplazarse a EE UU. Mientras permaneció en la Embajada estadounidense, rechazó solicitar el asilo político a cambio de que se le asegurara que dejaría de sufrir las amenazas y presiones a las que tanto él como su familia estaban permanentemente sometidos. Una decisión de la que se retractó el 2 de mayo, cuando fue internado en un hospital para recuperarse de las heridas que se produjo en su huida.

Aunque las autoridades chinas en ningún momento se opusieron públicamente a que abandonara el país para continuar sus estudios en EE UU, el hecho es que nunca levantaron la vigilancia que se cernió sobre Chen desde que salió de la Embajada del país americano. Fieles al secretismo que ha imperado desde que se conociera que Chen había burlado la vigilancia a la que estaba sometida su casa, hasta esta misma madrugada el disidente no fue avisado de que iba a salir de China rumbo a Nueva York.

Antes de embarcar, el abogado autodidacta ha tenido tiempo de hablar con otros disidentes chinos refugiados en EE UU. Es el caso de BobFu, un pastor cristiano director de la organización China-Aid. En declaraciones a la cadena CNN, Fu ha relatado que la principal preocupación de su compatriota es la seguridad de los familiares que deja en su país. Según ha denunciado el propio Chen, su hermano ha sido sometido a torturas y su sobrino se encuentra detenido acusado de asesinato por haber atacado a dos oficiales del Gobierno que entraron en su domicilio. “Teme que lo condenen a muerte”, ha dicho Fu.

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