¿Por qué el Tíbet importa?

Por Bianca Jagger | Common Dreams |  15 de mayo de 2012

Bianca Jagger, un prominente internacionales de derechos humanos y abogar por el cambio climático

Su Santidad el Dalai Lama está en Londres esta semana para recibir el Premio Templeton en reconocimiento a sus destacados logros y su sabiduría espiritual.

El Tíbet tiene una larga conexión con Gran Bretaña. Antes de la invasión de 1949-50, Gran Bretaña era el único país que formalmente reconocía al Tíbet como una nación independiente. Los representantes británicos estuvieron destinados  en Lhasa desde 1904 hasta 1947 como enlaces con el gobierno tibetano. En 1949 el recién victorioso líder del Partido Comunista de China, Mao Zedong anunció, a través de las ondas de radio, su intención de “liberar” al Tíbet del “imperialismo extranjero”.

Durante los pasados 60 años, el Tíbet ha sido cualquier cosa, menos “liberado” por el Partido Comunista chino.

El 10 de mayo entregué dos informes en el 10 de Downing Street. Los informes, de la Sociedad para los Pueblos Amenazados y de la Campaña Internacional por el Tíbet, documentan el impacto devastador del dominio del Partido Comunista chino en Tíbet.

Yo apelé al Primer Ministro David Cameron para apoyar a los tibetanos en este momento crítico de su lucha.

En los recientes meses, hemos visto imágenes y videos desgarradores de tibetanos que se han prendido fuego como forma de protesta. Desde febrero de 2009, 35 tibetanos se han sacrificado a sí mismos, en un acto de desesperación, que surge de su angustia por la opresión. Entre los tibetanos que se han auto-inmolado se incluyen monjes, monjas, una estudiante de 19 años, una viuda con cuatro hijos y un lama reencarnado en sus cuarenta años.

Esta es una de las más significativas series de auto-inmolaciones desde los pasados 60 años, eclipsando al número de auto-inmolaciones en protesta de los monjes vietnameses, asociadas con la Guerra de Vietnam, y el movimiento pro-democracia en Corea del Sur.

El monje budista vietnamita, Thich Nhat Hahn ha observado “quemarse uno mismo es probar que lo que uno está diciendo es de suprema importancia”.

Aunque no sabemos las últimas palabras de todos los tibetanos que se rociaron con querosene y encendieron un cerillo, sabemos que la mayoría han muerto ofreciendo oraciones para que el Dalai Lama retorne a casa, y por la libertad del Tíbet.

Es tiempo para nosotros de escuchar lo que los tibetanos dentro de Tíbet están diciendo. Es tiempo para la comunidad internacional de escucharlos y actuar.

Durante los pasados cuatro años, el gobierno chino se ha dedicado a un exhaustivo encubrimiento de las torturas, desapariciones y asesinatos que han tenido lugar en todo el Tíbet. Ellos se han involucrado en una ofensiva de propaganda virulenta contra el Dalai Lama.

En la escena internacional, Beijing ha subvertido y politizado los foros internacionales donde su registro en derechos humanos ha sido desafiado y  ha rechazado responder preguntas legítimas de los gobiernos sobre el uso de la fuerza mortal contra manifestantes desarmados, o el bienestar de los detenidos.

Durante los pasados 60 años, el gobierno chino ha establecido cada vez más, políticas de línea dura que socavan la cultura y la religión tibetanas. Al pueblo tibetano se le ha negado la libertad de expresión. Su idioma ha sido degradado. Y sus recursos económicos han sido objeto de apropiación indebida por parte del Estado chino, con creciente número de chinos inmigrantes trasladándose a la meseta tibetana.

Las estrategias económicas de China están literalmente reformando el paisaje tibetano y poniendo en peligro el frágil ecosistema de la meseta más grande y alta del mundo. La supervivencia del único sistema remanente de pastoreo sustentable está bajo amenaza, mientras los nómades son desplazados de sus tierras ancestrales y asentados en remotos campamentos de concreto, en unidades de urbanización.

¿Por qué el Tíbet importa? Importa por el terrible sufrimiento de su pueblo, y por la necesidad de que su antigua religión y la identidad cultural tibetana sobrevivan. Esta es una cultura basada en los conceptos de sabiduría, compasión e interdependencia. Estas son valiosas enseñanzas para el pueblo tibetano y para el mundo.

La supervivencia del Tíbet no es solo una cuestión moral. El país está situado en una estratégica ubicación geopolítica, entre dos gigantes nucleares, India y China. El futuro del Tíbet está unido a la seguridad de Asia y a la seguridad internacional.

El Tíbet es conocido como el “Tercer Polo” de la Tierra, con la reserva de agua dulce más grande del mundo después de los dos Polos.  La mayoría de los más grandes ríos de Asia nacen en el Tíbet, lo que significa que las políticas de desarrollo, represas y degradación de la tierra en Tíbet pueden afectar a cientos de millones de personas de otros lugares. China no puede afirmar que el Tíbet es su “asunto interno”.

Este es un año fundamental para China. Han sido expuestas las divisiones en el Partido Comunista, entre un nuevo clamor por una reforma genuina. En esta histórica coyuntura, la comunidad internacional debería comprometerse activamente en encontrar una solución a la crisis en Tíbet.

En nuestra carta a David Cameron, lo instamos a liderar un esfuerzo multilateral en apoyo al Tíbet. El gobierno del Reino Unido debería coordinar sus esfuerzos con otros países de ideas afines y hacer un llamado al gobierno chino para revisar las políticas hacia los tibetanos que son la causa raíz de las auto-inmolaciones,  de las tensiones y conflictos en curso, y las que están amenazando a una cultura única, la religión y la identidad del pueblo tibetano. El gobierno del Reino Unido, junto con la Comisión Europea debería mantener y si fuera posible expandir la asistencia programática dirigida a las comunidades tibetanas, y el intercambio educativo y cultural a los tibetanos tanto en Tíbet como en el exilio.

Amnesty ha pedido también que el gobierno chino permita  monitores independientes, por ejemplo el Relator Especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, en el país.

La comunidad internacional debería involucrarse en un diálogo regular con representantes tibetanos, incluso el Dalai Lama y sus representantes, y Lobsang Sangay, el nuevo Primer Ministro tibetano en el exilio, para tratar la crisis inmediata en el Tíbet.

Yo insto al presidente Obama a dar pasos concretos para demostrar su compromiso con los derechos fundamentales del pueblo tibetano, y posicionarse junto a sus palabras del 19 de enero de 2011, cuando declaró “el compromiso fundamental  de los Estados Unidos hacia los derechos universales de toda la gente. Esto incluye los derechos humanos básicos tales como la libertad de expresión, de prensa, de asamblea, de asociación y de manifestación, y de religión, derechos que son reconocidos en la Constitución china… Incluso mientras nosotros, los Estados Unidos, reconocemos que Tíbet es parte de la República Popular de China, los Estados Unidos continúan apoyando el diálogo entre el gobierno de China y los representantes del Dalai Lama para resolver preocupaciones y diferencias, incluida la preservación de la identidad religiosa y cultural del pueblo tibetano”.

La identidad religiosa y cultural del pueblo tibetano está bajo amenaza en el Tíbet de hoy. Los tibetanos se están enfrentando a la gran potencia en expansión del Estado chino con una resistencia no-violenta, a través de la práctica religiosa, canciones, literatura e incluso la auto-inmolación. Ellos están luchando para preservar su identidad religiosa y cultural. Como consecuencia son objeto de cárcel, tortura, privaciones y aún peores cosas. Aún ellos perseveran. Su coraje debería servir como un llamado a la acción. Hago un llamamiento a la comunidad internacional para actuar ahora en nombre del Tíbet. El tiempo se está agotando. La misma supervivencia del pueblo tibetano pende de un hilo.-

Bianca Jagger es una prominente defensora internacional de los derechos humanos y del cambio climático. Es la fundadora de la Fundación de Derechos Humanos Bianca Jagger, Embajadora del Consejo de Buena Voluntad Europeo, Miembro del Consejo de Liderazgo del Director Ejecutivo de Amnesty International Estados Unidos, Miembro de la Fundación Benéfica del Amazonas, y de la Junta Consultiva de la Creative Coalition. Durante 30 años, Bianca Jagger ha hecho campaña por los derechos humanos, la justicia social y económica y la protección medioambiental a través del mundo.- 

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