Nuevo informe de ONG revela a través de testimonios lo sucedido durante las protestas del Tíbet de 2008

Lagranepoca.com

Un informe presentado este miércoles 21 de julio, por la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) relata en primera persona lo sucedido durante las protestas de Llhasa en marzo de 2008. El informe tituluado “ I Saw It with My Own Eyes ” (“Lo vi con mis propios ojos”) incluye 203 nuevos testimonios de testigos presenciales durante las protestas, que desacreditan las versiones oficiales de Beijing.

El informe arroja una nueva luz sobre lo que sucede en la región del Tíbet, territorio incomunicado y aislado del mundo desde hace 2 años por el régimen comunista.

Nicholas Bequelin, investigador para Asia de HRW, declaró que el informe busca responder a la pregunta “¿qué es lo que Beijing quiere ocultar manteniendo el altiplano tibetano cerrado durante tanto tiempo?”

Los testigos afirman que después de la masacre de Llhasa, los cuerpos de los tibetanos fueron retirados dejando sólo los cuerpos de los chinos para justificar el uso de la fuerza.

“Disparaban directamente a la gente, a cualquier tibetano que veían, muchos murieron”, cuenta una testigo en el informe, quien prefiere mantenerse en el anonimato para evitar represalias.

Luego del enfrentamiento, miles de personas han sido detenidas, entre ellos monjes y monjas budistas de los cuales centenares han desaparecido.

Rinchen Namgyal revela que mantenían detenidos hasta 30 personas  en celdas de 3 por 4 metros. No tenían espacio para sentarse, tampoco había baño y muchos eran golpeados. Los funcionarios chinos buscaban que confesaran que detrás de todo esto estaba el Dalai Lama. 

El Tíbet fue invadido en 1949 por el régimen chino y en 1959 el Dalai Lama tuvo que buscar refugio en el exterior. Desde la fecha de su invasión, más de 1 millón de monjes lama han sido asesinados; el 90% de los monasterios han sido totalmente destruidos y las torturas al pueblo tibetano han estado a la orden del día.

El régimen chino se ha negado a que una comisión de Derechos Humanos de la ONU compruebe los hechos independientemente. Igualmente ha impedido a periodistas visitar la zona; sólo lo ha permitido en pequeños grupos y bajo una fuerte vigilancia. 

El informe de HRW concluye con recomendaciones al gobierno de China, a la ONU y a la comunidad internacional.

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