Activista tibetano es juzgado a pesar de evidencias de tortura

EFE

PEKÍN – Un famoso empresario y ecologista tibetano, Karma Samdrup, fue torturado durante seis meses de detención, lo cual no fue obstáculo para que fuera juzgado esta semana a pesar de su precario estado físico, informa hoy la prensa independiente.

Expertos citados hoy por el rotativo “South China Morning Post” manifiestan que el caso de Samdrup, de 42 años, es un ejemplo más de cómo el régimen chino está intentando acallar voces críticas tibetanas desde el levantamiento de marzo de 2008 en Lhasa, la capital del Tíbet.

El acusado ha perdido 15 kilos desde que fuera detenido el pasado 3 de enero, y ayer, durante la vista, fue la primera vez que su familia lo ve en seis meses.

Samdrup señaló durante el juicio que había sido golpeado día y noche, drogado y colgado por la policía casi a diario con el objetivo de hacer que se confesara culpable de organizar una ONG “ilegal” y de fundar un diario ecológico con sus dos hermanos, Rinchen y Jigme.

El juicio contra Karma se prolongará durante esta semana, mientras que Rinchen Samdrup espera sentencia por supuestamente “subvertir el poder contra la seguridad del Estado”, la acusación tradicional del régimen chino contra disidentes políticos.

El tercer hermano, Jigme Namgyal, que es minusválido, cumple 21 meses de “reeducación a través del trabajo” —un sistema que permite largas penas por ofensas menores y sin mediar juicio— por “dañar la seguridad nacional”.

Los tres hermanos crearon en 2008 en la prefectura tibetana de Changdu un grupo para denunciar los abusos medioambientales de los funcionarios chinos, en concreto, la caza de especies protegidas por parte de policías del régimen.

Sin embargo, Samdrup es uno de los empresarios tibetanos más famosos, considerado en 2006 un gran filántropo y ecologista por el gobierno central, y dedicado al comercio de antigüedades y artesanía tradicional de su región, por lo que su detención se considera parte de una campaña de represión.

“Se trata de gente famosa de la que no cabe duda que han colaborado con el Estado, que los considera ciudadanos modélicos. Y sin embargo, se enfrentan a acusaciones graves sin ningún tipo de evidencias”, explicó al rotativo el profesor Robbie Barnett, de la Universidad de Columbia.

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