El activista chino Liu Dejun fue secuestrado y golpeado por la policía

ABC.es

Pekín – El activista chino Liu Dejun, que lidera una organización no gubernamental (ONG) de ayuda a los sin techo, fue secuestrado por la policía, golpeado y abandonado en una cuneta esta semana, según informó hoy a Efe la propia víctima.

“Todavía me siento un poco mareado y me duele la cabeza a ratos, pero estoy mejor”, manifestó hoy Liu, de 33 años, después de que las fuerzas de seguridad lo fueran a buscar a su domicilio en Pekín en la noche del pasado martes.

Policías vestidos de civiles entraron por la fuerza en la casa de Liu en torno a la media noche, lo inmovilizaron con cinturones y empezaron a golpearlo.

A continuación cubrieron su cabeza para que no supiera adónde era trasladado y se lo llevaron a lo que Liu cree que era una comisaría, donde continuaron golpeándolo en la cabeza.

A las 4.30 de la madrugada del miércoles, el activista fue abandonado en una cuneta en una zona montañosa de las afueras de Pekín.

Los efectivos policiales se deshicieron del teléfono móvil de Liu, lo amenazaron asegurando que lo matarían si regresaba a Pekín y criticaron la religión musulmana que el activista profesa.

La víctima, que en el pasado fue también policía, regresó a la capital china en un autobús local esa misma mañana.

El joven es muy activo ayudando a víctimas de la justicia china, en su mayoría “peticionarios”, demandantes de injusticias y corruptelas de los funcionarios que son retenidos en cárceles ilegales.

Liu fue quien expuso el caso de Li Ruirui, una de estas peticionarias que fue violada por un vigilante el verano pasado cuando era retenida de forma ilegal en una de estas cárceles.

En los últimos meses Liu estuvo ayudando a los residentes de la provincia de Yunnan, en el suroeste del país, afectados por la sequía, donde también expuso la horrible precariedad en la que viven los profesores rurales.

El secuestro de Liu se produce después de que en los últimos meses diversos activistas políticos y abogados chinos sufrieran situaciones similares.

El caso más destacado es el del abogado de derechos humanos Gao Zhisheng, desaparecido desde el año pasado después de defender a miembros del movimiento religioso Falun Gong.

Gao, candidato al premio Nobel de la Paz de nuevo este año, reapareció durante dos semanas en Pekín el pasado mes de abril, después de que grupos internacionales de derechos humanos presionaran durante meses al régimen chino.

Durante ese pequeño paréntesis, el abogado señaló al diario “South China Morning Post” que había sido “tratado como un animal” durante su desaparición, sometido a un trato degradante y fue torturado durante 48 horas.

Durante la entrevista, Gao parecía gozar de buena salud física y mental, y expresó sus temores por la seguridad de su familia en China y en Estados Unidos, donde se exiliaron su esposa y sus hijos antes de su desaparición.

Tras el breve paréntesis de abril, Gao volvió a desaparecer y se desconoce su paradero actual.

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