HRW pide a China que revele el destino de los uigures repatriados de Camboya

ABC.es

Human Right Watch, con sede en Nueva York (EEUU), indicó que el pasado 19 de diciembre el Gobierno de Camboya, “presionado por China, repatrió forzosamente a 20 uigures, incluyendo a dos niños, lo que supone una violación de los convenios de la ONU sobre el estatuto de los refugiados y su protocolo de 1967″.

También denunció que viola la convención de la ONU contra la tortura y otros tratamientos crueles y inhumanos, de los que Camboya forma parte.

HRW señaló que en diciembre pasado, las autoridades de Pekín calificaron de “terroristas” a ese grupo de la etnia uigur, y de quienes señalaron que muchos de ellos habían participado en los disturbios étnicos de Urumqi, en julio del pasado año, así como en otros incidentes, aunque no aportaron pruebas de las acusaciones.

Esos uigures, que buscaban asilo en Camboya, “han desaparecido en un pozo negro”, señaló la directora para Asia de HRW, Sophie Richardson, mediante un comunicado de prensa, en el que también indica que “no se sabe donde están, no se ha realizado ninguna acusación formal y tampoco hay garantías de que no sean torturados o maltratados”.

La organización señaló también que “el historial de China sobre torturas, desapariciones y detenciones arbitrarias entre los uigures, así como la politización de los procesos judiciales en otros casos de repatriación forzada, suscita seria preocupación por esas personas”.

La organización reveló que a mediados de enero recibió información no confirmada de que algunas personas de la etnia uigur habían sido deportados por Camboya el mes anterior, después de haber sido sentenciados, algunos de ellos a la pena capital, por un tribunal chino de la región autónoma occidental china de Xinjiang.

HRW subrayó que “les fue imposible confirmar el contenido del informe, debido a la falta de información por parte del Gobierno chino”, al que instó que “haga pública inmediatamente una declaración indicando cuál es la situación y el paradero de los uigures repatriados de Camboya”.

“Sus familiares tienen derecho a saber donde están”, agregó Richardson, que recordó que las autoridades chinas “tienen todo un historial de ejecuciones o sentencias muy duras contra los uigures repatriados a la fuerza desde países vecinos”.

Así recordó los casos, en febrero de 2007, de Ismail Semed, repatriado de Pakistán, que fue ejecutado tras ser acusado de separatismo y terrorismo, o el de octubre de 2003, de Shaheer Ali, que corrió la misma suerte por acusaciones de terrorismo y fue repatriado desde Nepal.

Según la organización algunos de los afectados habían denunciado con anterioridad a las autoridades chinas por tortura y persecución, así como de amenazas y actos de venganza hacia sus familias si ellos no se entregaban.

“Uno de ellos describió que había sido detenido y golpeado por la policía tras una manifestación pacífica en Xinjiang. Otro señaló que había sufrido tortura y malos tratos en una prisión de Urumqi en 2007, donde fue pateado y golpeado con palos en la cabeza y en el estómago por los guardias de la prisión, que dejaron a los otros presos golpearlo hasta que quedó inconsciente”, denunció HRW.

También señaló que las protestas sucedidas del 5 al 7 de julio de 2009 en Xinjiang, “fueron los peores episodios de violencia étnica ocurridos en China desde hace varias décadas”.

Esos sucesos se desencadenaros tras una protesta pacífica de los uigures que se quejaban de las políticas discriminatorias de las autoridades de Xinjiang, de la etnia mayoritaria china.

La organización expresó igualmente su preocupación por la situación de otros 17 uigures que fueron deportados desde Birmania el pasado 18 de enero.

“El Gobierno chino tiene que darles un trato humano, asegurarles juicios justos y no perseguirles por actividades que están protegidas por la ley internacional”, subrayó Richardson, que afirmó que “hasta que China no cumpla con esos estándares, pedimos a los gobiernos que paren todas las deportaciones de los uigures”

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